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TERAPIA FÍSICA EN LA LESIÓN DEL LIGAMENTO CRUZADO ANTERIOR

Las lesiones del ligamento cruzado anterior se han hecho frecuentes en la población, lo cual se ha convertido en un objeto de estudio de suma importancia, así como también su tratamiento se ha vuelto un gran reto para los profesionales de la salud. Los síntomas son variados, siendo, la limitación e inestabilidad articular, el dolor y la debilidad muscular lo que mayormente limita al paciente para realizar sus actividades diarias.

El objetivo principal del programa de rehabilitación es reintegrar al paciente a sus actividades en el menor tiempo posible, pero de una manera muy segura.

Debido a que cada paciente es diferente, el retorno seguro a la actividad deberá individualizarse en lugar de seguir una línea estricta de tiempo. La terapia física y de rehabilitación es un componente crítico de la recuperación después de una reconstrucción para recuperar los arcos de movilidad de la rodilla, fuerza del cuádriceps y una marcha normal.

Las lesiones ligamentarias en la rodilla son frecuentes en la población. Cada año se calculan de cuatro a 10 casos por cada mil habitantes. La lesión del ligamento cruzado anterior (LCA) es común, no sólo en atletas profesionales sino también en personas que practican deporte regularmente; abarca 64% de las lesiones de rodilla en actividades deportivas. Los síntomas son variados, siendo la hemartrosis el más importante. El objetivo principal del programa de rehabilitación es reintegrar al atleta a actividades deportivas al sexto mes de haber sido realizada la cirugía. Debido a que cada atleta es diferente, el retorno seguro a la actividad deportiva deberá individualizarse en lugar de seguir una línea estricta de tiempo.

El ligamento cruzado anterior (LCA) es una estructura intraarticular y extrasinovial.

Su inserción proximal se sitúa en la porción más posterior de la cara interna del cóndilo femoral externo; se dispone en dirección distal-anterior-interna, abriéndose en abanico hacia su inserción distal en la región anterointerna de la meseta tibial entre las espinas tibiales; estructuralmente está compuesto por fibras de colágeno rodeadas de tejido conjuntivo laxo y tejido sinovial. La vascularización del LCA es escasa y depende fundamentalmente de la arteria geniculada media. Su inervación depende de ramificaciones del nervio tibial; tiene una escasa capacidad de cicatrización tras su lesión o reparación quirúrgica.

La longitud media del LCA, tomada desde su tercio medio, oscila entre 31 y 38 mm y su anchura media es de 11 mm. El ligamento cruzado anterior  es una estructura fibrosa que se divide en varios fascículos o bandas en las lesiones de ligamento

  • El fascículo posterolateral (PL) se refiere al más posterior y externo en la tibia y al más posterior y distal en el fémur.
  • El fascículo anteromedial (AM) es el más anterior e interno en la tibia y el más proximal y anterior en el fémur.

La inserción femoral del LCA comienza en la parte más alta de la escotadura en la zona de transición entre el techo de la escotadura y la pared medial del cóndilo femoral externo. Luego se extiende ocupando toda la altura de la escotadura lateral para terminar en la parte más inferior en el límite entre el hueso y el cartílago, que suele coincidir con el borde medial del cóndilo externo. El LCA normal presenta una inserción tibial muy ensanchada, cerca del doble que en su origen femoral.

Entender el mecanismo de lesión es fundamental para optimizar estrategias de prevención. Aproximadamente tres cuartas partes de las lesiones del LCA son sin contacto. El más común es valgo y rotación medial, seguido de varo y rotación lateral (llamado mecanismo pivote) y posteriormente mecanismo por hiperextensión.

Al tener una incidencia del 50% de todas las lesiones ligamentosas de rodilla y resultar afectado en una gran parte las lesiones deportivas, la lesión de Ligamento Cruzado Anterior (LCA) ha pasado a ser protagonista de muchos estudios, pero muchos de ellos con escaso manejo rehabilitatorio.

La necesidad de un tratamiento estandarizado analizado y probado, se ha convertido en prioridad para el terapeuta físico y ocupacional la cual dará pauta a discriminar de toda la gama de distintos contenidos bibliográficos en el área de medicina física y rehabilitación a su disposición, esto a la vez dificulta al rehabilitador obtener objetivos claros de hacia dónde debe dirigir su tratamiento.

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